El niño busca en su muñeca o muñeco un reflejo de si mismo, una compañía para jugar, reír, dormir, incluso ser acompañado cuando está triste, para ello necesita que aquella compañía le brinde esas posibilidades a través de cuidadosa forma, materiales y textura que lo hacen capaz de transformarse.
Conocer, jugar y confiar, todos estos actos deben llevar al niño a vincularse con el mundo en forma sana, con alegría. |